Tamara Gorro se sincera sobre su trastorno alimenticio, que no ha superado: "Excesos descontrolados"

La influencer publica nuevo libro, 'Ahora que vuelvo a vivir', en el que, entre otras cuestiones, se sincera sobre sus problemas alimenticios
Tamara ha narrado en una entrevista para Semana sus complicadas vivencias en los últimos años con la comida: del origen a sus "castigos" y la reacción de los suyos
Así ha hecho balance recientemente la extronista sobre sus momentos más duros, al hablar de su libro: "Aún me cuesta recordar, siguen doliendo"
Tamara Gorro ha cultivado en los últimos años un buen número de facetas profesionales diversas. Tras empezar a despuntar en televisión, a su trabajo como colaboradora en distintos formatos y programas, suma otras importantes esferas como creadora de contenido e influencer, con dos millones de seguidores en Instagram, y la de escritora. Son varias ya las obras que la madrileña acumula a sus espaldas, en las que se ha sincerado en profundidad con respecto a distintas cuestiones de tipo personal. El último, 'Ahora que vuelvo a vivir', se publica hoy, miércoles de 2 de marzo. Entre otras cuestiones, habla en él de su trastorno alimenticio, del que todavía no está curada e intenta superar, narrando un duro relato.
La extronista lleva mucho tiempo compartiendo en redes sociales su parcela más íntima con su 'familia virtual', el mencionado grupo de seguidores que sigue con interés cada uno de sus movimientos. Pero, además, en los citados cinco libros (el que sale ahora será el sexto movimiento editorial para Gorro), ha optado por abrirse sobre los capítulos menos conocidos y más complejos de esa vida personal, tales como su depresión y su salud mental, que centraron títulos como 'Cuando el corazón llora', publicado en 2023.
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En esta nueva obra, Tamara comparte algo que, en sus propias palabras, no se "atrevía". "Decidí que era lo mejor para mí, liberación… así lo llamaría", avanzaba hace unos días en su perfil de Instagram, al compartir la noticia de la salida al mercado de esta nueva novela. "Y aquí estoy otra vez, escribiendo un nuevo capítulo de mi historia. Te soy muy sincera si te digo que me cuesta volver a abrir esta página en blanco, también es cierto que jamás me imaginé empezar este libro", admitía entonces, asegurando que no pensaba dejarse "nada" en el tintero.
Tamara Gorro da un paso adelante y cuenta su trastorno alimenticio
'Ahora que vuelvo a vivir' pone sobre la mesa el problema de alimentación de la colaboradora. Así lo explica el primer fragmento del mismo que ha visto la luz, publicado hace unos días por el portal Vanitatis, y así lo cuenta ella misma en una entrevista para la revista Lecturas en su nuevo número en los quioscos. "Para mí se convirtió en un hábito pesarme cada mañana. Consideré que cincuenta y tres kilos, te recuerdo que mido 1,76, era mi peso ideal, y no me permitía ni un gramo de más. Cuando la balanza subía de esa cifra, no paraba hasta que la bajaba", recoge el mencionado extracto. Se trata de una cuestión que todavía está en "proceso de curación", en sus propias palabras.
En la dura conversación con la citada publicación, Tamara reconoce seguir en el camino de dar solución a los distintos problemas que le acechan en los últimos años. Reconoce, por ejemplo, que le ha costado mucho dar el paso de hablar públicamente de este episodio en concreto, aunque su entorno más próximo, incluida su familia y su exmarido y padre de sus dos hijos, Ezequiel Garay, ya lo sabían. Admite, también, que ella nunca ha ido al médico por esta cuestión, y que le fue diagnosticada mientras hacía terapia por su depresión. Según su testimonio, no se había dado cuenta antes porque para ella era algo "normal".

El duro relato de Tamara Gorro: el origen, su caída de peso y sus "castigos"
"Lo achacaba a que la comida me estaba cayendo mal y por esto vomitaba, pero no, era mi cerebro", explica a la revista. Según lo que cuenta, la depresión y la medicación que tomó para ella (una pastilla y media al día de antidepresivas, más algunos medicamentos como Valium, Orfidal o Lexatín) le hizo mal, le dejó "muy delgada" y le "reventó" la vesícula, empezando a vomitar mucho. Tuvo que ser operada para que se la quitaran, y tras su paso por el quirófano se convirtió en ese "1% que no mejora". La comida le sentaba mal y adelgazó mucho por los vómitos. Al subir una foto pesando apenas cincuenta y dos kilos a redes recibió comentarios de todo tipo. Entre ellos, muchos positivos: fue en los que se fijó y los que le marcaron especialmente.
Días después, al mostrar algo de tripa al estar más inflamada por la regla, vio que le decían que estaba cogiendo peso, y entonces "comenzó el problema". En terapia le explicaron qué estaba pasando. "Lo estás echando porque hay otro pensamiento que te está diciendo que si comes, vas a engordar. Y ella, en respuesta, se "castigaba", comiendo mucho y vomitando mucho. "Hasta el agua he llegado a vomitar", relata en Semana. En sus días más complicados, no podía levantarse de la cama y no tenía fuerzas para trabajar.
La reacción de su familia a su trastorno alimenticio
La Gorro cuenta también que cuando lo contó a su entorno, sus seres queridos le revelaron que ya lo sabían. "Vamos, que tienes anorexia", le dijo su abuela. Su hija mayor, Shaila, le llegó a preguntar por quée no comía, y ella empezó a hacerlo, yendo al baño después. También valora la de Móstoles el impacto de su exposición mediática en un trastorno de estas características, reconociendo que lo que le pueden decir por redes se lo pueden decir por la calle también, y que hay comentarios que a ella no le "hacen bien". Afortunadamente, como ha contado, se encuentra ya en manos de especialistas y se siente mejor. "Ya no vomito y sé lo que tengo que comer", confiesa.
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