En los últimos años, los aceites naturales se han ganado un lugar destacado en las rutinas de cuidado facial por sus numerosos beneficios y su capacidad para nutrir la piel de manera profunda. Romero, aloe vera, rosa mosqueta… el abanico no puede ser más amplio con opciones para todos los gustos. Sin embargo, en esta ocasión nos centraremos en el aceite de camelia, uno de los favoritos de las culturas asiáticas, especialmente en Japón y Corea, donde se ha utilizado durante siglos por sus propiedades hidratantes, antioxidantes y antiinflamatorias, siendo un aliado fiel en la lucha contra los signos del envejecimiento y la piel seca.
Siendo su textura muy ligera, se extrae de las semillas de la flor de camelia y resulta ideal para todo tipo de piel, incluso las más sensibles. Su alta concentración de ácidos grasos esenciales, vitaminas y antioxidantes lo convierte en un elixir rejuvenecedor que hidrata y nutre la piel sin obstruir los poros. Además, su poder para suavizar, restaurar la elasticidad y proteger contra los daños ambientales lo hace indispensable en cualquier rutina de cuidado facial.
Entre sus beneficios destaca la hidratación profunda al ser rico en ácidos grasos, como el ácido oleico, que ayuda a mantener la piel hidratada y a mejorar la barrera cutánea. Por eso, es perfecto para combatir la sequedad, especialmente en épocas de frío o para pieles deshidratadas. Estos nutrientes también contribuyen a mejorar la elasticidad y firmeza de la piel, ayudando a prevenir la flacidez y las arrugas.
Por otro lado, gracias a su alto contenido en polifenoles, el aceite de camelia actúa como un potente antioxidante, protegiendo la piel de los daños causados por los radicales libres y los efectos del envejecimiento prematuro.
Además, este aceite tiene cualidades calmantes que hacen que sea perfecto para pieles sensibles o propensas a irritaciones. Ayuda a reducir la inflamación y a calmar los poros después de exposiciones solares o factores ambientales estresantes.
Ahora bien, si deseas empezar a usarlo, antes que nada, debes tener en cuenta ciertas pautas dependiendo de cuál sea el momento del día en el que vas a emplearlo.
Lo puedes combinar con tu crema de día después de limpiar el rostro. Con la piel ligeramente húmeda, coloca unas gotas de aceite de camelia en tus manos y caliéntalo entre las palmas. Aplícalo suavemente sobre tu rostro con movimientos ascendentes, asegurándote de cubrirlo entero, incluidas las zonas más secas o propensas a arrugas. A continuación, aplica tu crema como lo haces normalmente.
Si prefieres usarlo por la noche, durante tu rutina de skincare y tras limpiar la cara y aplicar tu tónico habitual, aplica una capa ligera de aceite de camelia sobre tu rostro y cuello, realizando un suave masaje.
Otra zona en la que resulta muy efectivo es en el contorno de ojos, pues gracias a su alta capacidad de hidratación y propiedades antioxidantes, ayuda a reducir la apariencia de ojeras y líneas finas. Para aplicarlo, no tiene mucho misterio: extiéndelo sobre la zona con pequeños toques para no irritar la piel.
Así que, si aún no lo has probado, es el momento perfecto para hacerlo y descubrir sus maravillas.
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