Cumplidos ya los 60 y alejado de la política desde hace ya algún tiempo, Toni Cantó se ha sincerado como nunca en una entrevista que ha concedido a 'El Mundo'. Después de muchos años centrado en su faceta política y protagonizando numerosas polémicas (en las que incluso varios actores han estallado contra él) ha vuelto a sus orígenes y ha retomado su faceta de actor, un trabajo que compagina con el de tertuliano en programas de televisión.
Asegura que dejar la política ha sido la mejor decisión que ha podido tomar puesto que estaba afectando a su faceta familiar. "Me di cuenta de que con 60 años tenía que empezar a priorizar ciertas cosas y había acertado dejando la política. En la política uno ve lo mejor y lo peor del ser humano y también sacó lo mejor y lo peor de mí. En lo peor incluyo las 24 horas al día siete días a la semana que le dedicaba y el efecto que eso tenía en mí y en cómo me relacionaba con mi mujer, mis hijos y mis amigos. Tengo 60 tacos, a saber lo que nos queda, no me merecía la pena seguir viviendo así", ha asegurado en esta sincera entrevista en la que se ha sincerado sobre el peor momento de su vida: la muerte de su hija Carlota con tan solo 18 años.
El 29 de enero de 2011, la vida de Toni Cantó se derrumbó. El coche en el que viajaba su hija Carlota, de 18 años y fruto de su relación con Eva Cobo, colisionaba frontalmente con una furgoneta que circulaba en sentido contrario y cuyo conductor iba ebrio. El impacto provocó la muerte de la joven y su novio, un joven de 20 años, que regresaban a casa después de cenar juntos. Aquella tragedia fue "la hostia más grande que le puede caer a alguien". El actor quedó completamente devastado y le costó mucho sobreponerse.
Han pasado 14 años desde aquella fatídica noche y Toni Cantó, que cree que "tras todo ese viaje" se encuentra "en el mejor momento", ha recordado cómo fue el proceso de duelo y qué y quienes fueron los que le ayudaron a superar la terrible pérdida de su hija. Un desgarrador testimonio que ha ofrecido en la citada entrevista, en la que reconoce que durante algún tiempo estuvo "viviendo un infierno".
Fue un proceso muy duro, pero en ese camino encontró a muchos padres que le ayudaron a recorrerlo. "A mí me salvó la gente. Conocí a una red de personas a las que les había pasado lo mismo que a mí, que habían perdido un hijo y me decían: "Toni, quiero que sepas que a mí me pasó". Te juro que hubo una época en la que todos los días me paraba alguien en la calle y me llamó mucho la atención la cantidad de gente que había pasado el infierno que estaba pasando yo y había salido. Hostia, me ayudó muchísimo".
Encontró su mayor apoyo en toda esa gente que compartía y entendía su dolor y eso le quedó grabado para siempre. Tanto, que 14 años después de la tragedia lo sigue recordando, especialmente en los malos momentos o cuando se ve en el ojo de huracán. "Cuando me quejo de la parte negativa que para mí siempre ha tenido la fama, me obligo a recordar lo importante que fue para mí el cariño de la gente en mi momento más oscuro", termina diciendo.
Al igual que ha hecho ahora Toni Cantó, hace dos años Eva Cobo narró cómo vivió la pérdida de su hija. Fue en la revista 'Hola' en la que relató que los días previos a la muerte los pasaron juntas y que pasaron unas "jornadas de chicas". Carlota se despidió de ella con un "mami, te quiero muchísimo". Un día después de ese encuentro tuvo lugar el trágico accidente que le costó la vida a la joven.
"Caí en una depresión muy fuerte y estuve un año sin poder salir prácticamente de la cama", contó a la citada publicación, a la que confesó que le costaba comprender que la vida a su alrededor seguía su curso. "¡No podía entender que los autobuses siguieran circulando, que la gente siguiera su vida como si nada!"
Tras vivir los momentos más difíciles de su vida, Eva Cobo decidió mudarse a Londres con su familia. Durante 9 años la capital británica fue su hogar y el lugar en el que pudo superar la muerte de Carlota, a la que sigue teniendo muy presente, especialmente en fechas señaladas como su cumpleaños, Navidad o el día del aniversario de su muerte. Aún así, Eva ha aprendido a convivir con su ausencia y a entender su marcha. "Vino a hacer lo que tenía que hacer y se fue cuando cumplió. Ahora me está esperando. No hay un día que no piense en ella y siento que me acompaña. Es como si tuviese un ángel de la guarda".
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