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Mariola Orellana y su vínculo con la familia Flores: así empezó su gran historia de amistad

Terminando el año 2024 supimos del nuevo proyecto de Mariola Orellana con Rosario Flores: las dos han abierto una tienda de ropa llamada 'Ojo con el duende' y en la que pretenden dar salida a piezas vintage que aúnan el espíritu flamenco y hippy, dos señas de identidad de la cantante y de la que nos han hablado en exclusiva. Además de grandes amigas, Mariola es también la mánager de Rosario. Pero ¿cómo se inició este vínculo entre la mujer de Antonio Carmona y la familia Flores?

La sala Caracol como el origen de todo

Dicen que hay una familia impuesta, con la que puedes o no llevarte bien, y una elegida. Mariola tiene claro quién es su familia elegida, y se remonta a los inicios de los años noventa. Quienes conocen el Madrid de aquella década recordarán sin duda la Caracol, sala de conciertos mítica, por donde pasaron todos los grandes de la música, y hoy rebautizada como sala Villanos.

Mariola Orellana era entonces muy jovencita: fue una de sus fundadoras y en realidad el nombre que le dieron en un principio fue el de Navefénix. Pero alguien la rebautizó como Caracol: fue Lola Flores, en homenaje a su compañero profesional Manolo Caracol. Fue allí, en aquel lugar, “donde Lola Flores y yo empezamos a tener una amistad”, explica Mariola a su sobrino Ariel Carmona en una extensa entrevista en Youtube. Lola Flores ya salía poco, según explica Mariola… salvo a la sala Caracol. “Cuando ella llegaba, era: ‘¡Que viene Lola Flores!’”, explica, y añade: “Yo hacía todo lo que ella me decía”. “¿A quién quieres que traiga?”, le preguntaba Mariola a la mujer que, según ella dice, le cambió la vida, y llevaba a los artistas que a Lola Flores le apetecía escuchar: Parrita, Las Peligro, Tomasito… “Yo hacía la programación para lo que ella quisiera. Ella era la reina”, explica.

Se conocieron en un cumpleaños

“Lola Flores marcó un antes y un después en mi vida”, explica la empresaria. “Fuimos a un cumpleaños de Rosario [Flores] porque Antonio [Carmona, su marido] había tocado en su disco”, pero, tal como comenta, Mariola en aquel momento no tenía ninguna relación con aquella familia. En aquel evento fue donde conoció a Lola. “Ella se fijó en mí y yo en ella”, recuerda, y añade que entonces no era una fan especial de su arte. “Le llamó la atención que yo estuviera con un gitano, en aquella época no era nada normal [la relación de] una paya con un gitano”, confiesa. 

A partir de aquel momento, se hicieron muy amigas. “Yo flipaba con su personalidad, con su fuerza, con esa mirada, con esos ojos”. También destaca su libertad y su “sabiduría extrema” cuando hablaba, además de su sentido del humor. Cuando cerró la sala Caracol, Lola se llevó un gran disgusto y le pidió que se fuera a trabajar con ella. Guillermo Furiase, entonces casado con Lolita, la animó y le dijo que la enseñaría a ser la mánager de Lola y su hijo Antonio. Y lo fue “hasta que se fueron de este mundo”. Así empezó Mariola en el mundo del management. “Y mira con quién empecé yo: con la reina”. 

También recuerda cómo Lola la enseñó a amar el arte de las ‘drag queens’: conocía bien ese mundillo de quienes imitaban a las grandes de la copla. “Me introdujo en un mundo que yo no conocía”, confiesa Mariola: “Sus hijos, sus nietos… Todo lo que tenga que ver con Lola para mí es sagrado”. Tanto, que tras su desaparición en el año 1995, un año que califica como "muy duro", sus lazos con la familia Flores son más fuertes aún si cabe. Implicada a fondo en el proyecto del museo homenaje a la matriarca de la saga, continúa su estrecha relación, sobre todo con Rosario. Una relación que, como hemos visto, trasciende lo profesional: porque la familia elegida también es para siempre.

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