Cambiar de color de pelo es una de las formas más sencillas de renovar el look capilar. Y la mejor forma de conseguirlo es aplicando un tinte. Lo primero que hay que hacer es elegir el color que queremos para nuestro cabello y, a continuación, decidirnos por un tinte con amoniaco o sin amoniaco. Puede que las dudas te aparezcan en este último punto, por lo que vamos a contarte cuáles son las diferencias entre uno y otro. Así solo tendrás que preocuparte por el color de tinte que te hará estrenar imagen.
Aunque el amoníaco es un compuesto químico de mucha utilidad en los tintes, hay quien siente recelo a la hora de aplicarlo en el cabello. La razón por la que muchos tintes contienen amoníaco es porque este abre la cutícula del cabello y permite que el pigmento del tinte penetre, logrando cambiar el color. Cuando un tinte lleva amoníaco, lo habitual es que también lleve peróxido de hidrógeno, que ayuda aún más a conseguir que el proceso de coloración funcione tal y como querías.
Lo cierto es que los tintes con amoníaco son bastante seguros, además de eficaces, pero en ocasiones este compuesto químico puede causar irritación en la piel, sobre todo en el cuero cabelludo, cuando es sensible. Además, suelen tener un fuerte olor, que para algunas personas resulta muy molesto.
Este tipo de tintes sustituyen el amoníaco por otros compuestos químicos, sobre todo etanolamina. La función que realiza es la misma que la del amoníaco: abrir la cutícula del cabello para permitir que penetre el pigmento del tinte. Este tipo de compuesto químico es más respetuoso con el cabello y no desprende un olor tan fuerte. También son muy eficaces a la hora de lograr la coloración del cabello, pero es importante encontrar un tinte de calidad con una buena formulación para que el pigmento de color tiña en profundidad el pelo, algo que tienes garantizado con los tintes con amoníaco.
A la hora de decidir el tinte que vas a utilizar, si va a ser con amoníaco o sin amoníaco, debes valorar la salud de tu cabello, el color que quieres conseguir teniendo en cuenta tu color de base y tener en cuenta si tu piel se irrita con facilidad. Ambas opciones son seguras y eficaces, pero puede no te convengan por igual. Ante la duda, consulta con tu estilista, que podrá ayudarte a tomar la mejor decisión.
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