En los últimos tiempos, las máscaras LED se han convertido en una de las innovaciones más populares en el mundo de la belleza, ofreciendo una alternativa de cuidado facial avanzada y cómoda para usar en casa. Popularizadas por celebrities como Dua Lipa o el clan Karadashian, utilizan luces LED de diferentes longitudes de onda que prometen mejorar la salud de la piel de manera efectiva. Pero, ¿qué son exactamente y cómo funcionan? Para profundizar en el tema hemos consultado a diversos especialistas en el sector.
Con la máscara de luz led podemos producir diferentes efectos en la piel en función del tipo de luz: roja, azul o combinada. Su aplicación estimula el colágeno, repara la piel, y posee también efecto antiinflamatorio. “La luz visible, provoca efectos cutáneos sin producir calor ni dolor, esto hace que sea una tecnología muy segura. Mientras que dejamos que la máscara haga su magia, realizamos un masaje en cuello, hombros y escote que pone el broche final a toda una experiencia sensorial”, señalan las doctoras Mar Mira y Sofía Ruiz del Cueto. “Además, la luz LED estimula la producción de colágeno, tiene acción antiinflamatoria, mejora las lesiones activas de acné y es un potente reparador de los tejidos. El tratamiento ideal para tener buena cara en 60 minutos”, comentan.
Por otro lado, la Dra. Iris González, dermatóloga de Enea Clínica, habla sobre su utilización y efectividad, analizando su funcionamiento desde un punto de vista dermatológico. “La tecnología LED, cuando se utiliza en el ámbito de la dermatología, se incluye dentro de la fototerapia. Consiste en utilizar la luz para que penetre en la piel a una determinada longitud de onda; y con ello genere cambios a nivel celular. Se inventó en los años 60, pero no ha sido hasta la última década cuando su uso se ha disparado”. Sumado a esto, habla sobre la tecnología que se encuentra detrás de la misma. “Las máscaras LED son unos dispositivos en los que se insertan pequeñas y múltiples luces LED que se denominan arrays. Últimamente su popularidad se ha incrementado porque son fáciles de utilizar, y sus riesgos son relativamente bajos”.
Pero, ¿cómo estimulan nuestra piel? “La tecnología LED aplicada a la piel busca lograr un fenómeno de biomodulación. Utiliza determinadas longitudes de onda (diferentes tipos de luz) para lograr activar una determinada respuesta celular, que va a depender de la longitud de onda utilizada. Por ejemplo, la luz azul genera efecto bactericida (mata las bacterias que pueda haber en la superficie cutánea), y mejora la función cicatrizante de la piel. La luz amarilla tiene cierto efecto calmante del enrojecimiento y el edema, por su acción antiinflamatoria local”. Pero hay que saber, como asegura la doctora, que al utilizar dosis de energía muy bajas (a diferencia del láser), sus efectos van a ser mucho menores, y se requieren un mayor número de sesiones a la semana.
Asimismo, afirma que se trata de una forma de complementar los tratamientos que se realizan en los centros estéticos. “En dermatología pueden utilizarse como suplemento a los tratamientos médicos y láser que llevamos a cabo en patologías como el acné, la rosácea, la cuperosis… y también para estimular la síntesis de colágeno en un perfil de pacientes que tiene contraindicado o no desea realizarse tratamientos más agresivos”. Si estás buscando una máscara LED asequible y eficaz, hay opciones muy interesantes en Druni o Primor, así como las de Foreo, Masderm o Unicskin, pero antes de decantarte por alguna de ellas, te recomendamos que consultes con tu dermatólogo. Una vez que empieces a usarla, notarás sus efectos relativamente rápido. Tu piel parecerá otra.
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