Alejandra Romero, nieta de Adolfo Suárez, se casó con Pedro Armas el 21 de abril de 2018. Los novios habían comenzado su relación cuando estudiaban en la universidad, aunque se conocían desde niños porque habían estudiado en el mismo colegio. Decidieron celebrar una boda exclusiva y casi secreta, a la que asistieron muy pocos familiares y amigos. La duquesa de Suárez y su marido mantienen un perfil público muy discreto, y este carácter reservado se trasladó a su enlace, que tuvo lugar en uno de los clubs más exclusivos del país, donde pudieron conseguir la privacidad que buscaba.
Posiblemente es el club privado más exclusivo del país, con unos requisitos para ser miembro que exceden la posibilidad de pagar la cuota correspondiente. De hecho, los invitados a la boda de Alejandra Romero y Pedro Armas tuvieron que acreditarse con más rigor que con un simple tarjetón para poder entrar. En el Club Puerta de Hierro tenían la capilla para la ceremonia y el espacio necesario para la celebración posterior. Pero, sobre todo, tenían la privacidad que estaban buscando para este día tan especial.
La duquesa de Suárez llegó a la capilla del Club Puerta de Hierro, que fue habilitada para la ocasión, del brazo de su padre y padrino. El vestido con el que subió al altar era un diseño de Jorge Acuña, amigo de la novia. Era un traje de manga larga de corte recto, con adornos arabescos en plata a la altura de la cintura y el cuello. Lo acompañó con un maquillaje natural, un sencillo moño para recoger el pelo y un broche con forma de mariposa que era de su madre. El novio la esperaba en el altar, vestido de manera impecable con el clásico chaqué y acompañado de su madre, que vestía de azul marino, con mantilla negra y guantes blancos.
La boda fue sencilla y especialmente emotiva en diferentes momentos. El intercambio de anillos fue uno de ellos, pero sobre todo cuando se recordó a los familiares de la novia que ya no estaban; su abuela Amparo, su abuelo Adolfo y su madre Mariam. Hubo pocos invitados, y destacó la ausencia de los tíos de la novia. Cuando Alejandra heredó el título de duquesa, heredado de su padre, sus tío reclamaron este derecho, pero no se les concedió. Parece que no hay una mala relación explícita entre ellos, pero sí un distanciamiento. En cualquier caso, la boda fue solo para las personas más cercanas a los novios, y se celebró en la intimidad.
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