España es un país de pueblos bonitos a lo largo y ancho de todo el territorio y aventurarse a conocerlos siempre es una gran idea. Si estás pensando en hacer una escapada desde la capital, hay pueblos medievales a menos de una hora de Madrid que merece la pena descubrir. Son ideales para una excursión de un día, pero también son el destino perfecto para disfrutar de un fin de semana de relax en el que puedas descansar, visitar monumentos y estar cerca de la naturaleza. Apunta estos que te proponemos aquí y ve planificando tu próxima escapada.
Esta villa medieval, a los pies de la sierra de Guadarrama, está bordeada por el río Lozoya. Si vas en los meses de verano, puedes practicar piragüismo en sus aguas, además de apreciar su espectacular muralla de origen musulmán. De hecho, se considera el recinto amurallado más importante y mejor conservado de la Comunidad de Madrid. No dejes de visitar el Castillo de los Mendoza, la Iglesia de Santa María del Castillo y el Museo Picasso. Para amenizar el día, haz una ruta de tapas por la Plaza de la Constitución y la Calle Real.
Chinchón es una visita casi obligada para quienes residen en la capital, sobre todo por recorrer su Plaza Mayor, considerada una de las más bonitas de España. Pero su atractivo no termina ahí, ya que está repleto de monumentos históricos para recorrer, como el Convento de las Madres Clarisas, el Castillo de los Condes, el Convento de los Agustinos, el Castillo Casasola o la Casa de la Cadena. Si decides hacer noche, aprovecha para relajarte con una sesión de spa en su balneario y comer una carne a la brasa, como el cordero o el cochinillo, en uno de sus restaurantes.
Es uno de los pueblos medievales más fascinantes de la Comunidad de Madrid y, al mismo tiempo, uno de los menos visitados. Se encuentra en la cuenca media del río Jarama y recorrerlo merece muchísimo la pena. Para empezar, está el ábside de los Milagros, un elemento de gran valor histórico ya que es el único resto existente de una iglesia románico-mudéjar del siglo XIII. Pero esto es solo el comienzo, porque tiene hasta un puente romano, murallas medievales y desde allí es imprescindible una visita a la Cartuja de los monjes del monasterio de El Paular, construida en el siglo XVI.
La llegada a este pueblo ya nos indica que estamos entrando a una de las villas medievales más espectaculares y mejor conservadas del país. Con el imponente Castillo de los Mendoza en lo alto y el embalse de Santillana a sus pies, la visita queda más que satisfecha. Pero es que aún hay más, como la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, fundada a finales del siglo XV, el Castillo Viejo, que data del siglo XIV y en el que vivió el Marqués de Santillana, o la Ermita de Nuestra Señora de la Peña Sacra, rodeada de naturaleza y que fue construida en el siglo XV.
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